Nosotros

Asesores Hernández Martínez es un despacho profesional que ofrece sus servicios a empresas y a particulares, informándoles de sus derechos y obligaciones legales, ayudándoles a ejercitarlos o a cumplirlas, respectivamente, en las mejores condiciones para ellos. También se dedica a diseñar e implantar soluciones óptimas de gestión o administración empresarial, y de organización personal.

Con esa misión arrancó su actividad en Lugo en el año 1997, aprovechando toda la experiencia del despacho Asesores Trillo y Hernández con el que colabora estrechamente y que desde 1979 presta servicios similares desde Madrid para toda España. En el año 2004 crea Agroxestión, fundamentalmente orientado a ofrecer servicios al sector agrícola, con lo que el grupo aglutina también servicios de agronomía.

Nuestro objetivo es convertirnos en la referencia del sector de asesorías en la provincia de Lugo y para ello trabajamos duro día a día, con la ilusión de poder seguir contemplando como crece nuestro proyecto.

Conocernos implica conocer nuestros valores o ideales y siendo el objetivo de estas líneas darnos a conocer, no podíamos dejar de mencionarlos:

  • La profesionalidad. Un profesional es aquel que se ha formado con el objetivo de hacer algo mejor que nadie, que ese algo es el objeto de su vida laboral, que por hacerlo de forma continua adquiere una destreza inigualable en la tarea, y que pone todo su celo en mejorar esa destreza cada día. Nosotros nos hemos formado en derecho y economía con el objetivo de orientar nuestro futuro profesional a lo que hacemos hoy. Hemos adquirido ya una importante experiencia asesorando a nuestros clientes y dedicamos muchas horas a mejorar la calidad del servicio ofrecido. Realmente somos profesionales del asesorarmiento.
  • El dinamismo y la innovación: Damos prioridad al desarrollo de nuevas ideas e intentamos hacer siempre un uso intensivo de las nuevas tecnologías. En este mundo que cambia cada vez más rápido surgen continuamente nuevas oportunidades o nuevas amenazas y solo mediante una forma de organizarse que permita cambiar rápidamente es posible responder eficazmente a todos esos cambios.
  • La constancia en el trabajo: Por encima de la genialidad o la capacidad de improvisación, creemos en el trabajo del día a día. No es que renunciemos a tales recursos pero solo el trabajo continuado en el tiempo acaba dando los frutos deseados. El genio es lo que inicia las grandes obras, pero solo el trabajo las acaba.
  • La honestidad: Nuestros códigos deóntológicos profesionales contemplan la anteposición de los intereses del cliente a los nuestros propios al realizar nuestro trabajo. Compartimos este valor y lo aplicamos a rajatabla porque tenemos claro que vivimos de ayudar a nuestros clientes, solucionar sus problemas o hacerles crear valor. Hacer otra cosa es serles deshonestos.
  • La discreción: Somos muy conscientes que cuando entra un cliente en nuestro despacho nos va a entregar su confianza por entero y eso implica que nos dará información que para él no quiere revelar. En consecuencia debemos corresponderle y mantener sus secretos a buen recaudo protegiendo toda la información que manejamos a diario.
  • La plena satisfacción final del cliente: Es el objetivo último de nuestro trabajo desempeñado conforme a los valores anteriores. No es más ni menos.